lunes, 7 de enero de 2013

“Nunca me has gustado”, una historia en viñetas de Chester Brown

  
   La estudiada (y compleja) sencillez de Chester Brown en “Nunca me has gustado” entra en tus ojos como una pastillita que se tolera bien. Sólo dejas que las páginas vayan pasando y te sumerges en el mundo blanquinegro de la historieta, mientras repasas con los dedos la línea clara y el trazo sencillo y fino con el que se teje el argumento que, desde una óptica realista, puede recordar –por su carácter de ejercicio de memoria- a “La ascensión del Gran Mal” de David B., aunque estéticamente estén claramente diferenciados.



Si David B. hace un recuerdo de su infancia y adolescencia introduciendo elementos fantásticos y míticos, Chester Brown apuesta –al contrario- por hacer un recuerdo selectivo de sus recuerdos adolescentes, en este caso realista (como ya he dicho) y emocional, pero como si cierta estética algodonosa con que parece contar su historia fuera algo incómodo al lector, y donde la incomunicación del protagonista transita cada página hasta la última.

“Nunca me has gustado” es el reverso de esas pelis de instituto con adolescentes yanquis donde el guapo y la guapa son el centro de atención de una trama en la que se perpetúan los estereotipos de competitividad y victoria tan propios de nuestro mundo transcapitalista. Así que (en su cómic) Chester Brown se centra en los secundarios de ese tipo de largometrajes: Los posibles perdedores del sistema (en el futuro). La historia se siente cercana, el dibujo te entra con facilidad por los ojos. Eso debe ser más que suficiente.


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