sábado 10 de diciembre de 2011

Los tontos no están solos

Déjate comer por tu propia creación
(Yazujiro Kawamura)

La globalización es negativa: Te hace ver que los tontos no están solos. Lo pienso mientras veo la cabeza de un cerdo en el expositor de una carnicería, junto a las salchichas. Más allá, a la derecha, hay hamburguesas de pollo y de ternera (fabricación propia). El cartel dice: Las mejores hamburguesas del mundo.

Luego me voy a casa y lo compruebo (los tontos no están solos) al conectarme a la Red.

A ti mismo te puede suceder (sobre todo si la irrigación sanguínea de tu cerebro se mantiene en condiciones normales y no eres un no-muerto baboso de movimientos torpes). En tu monitor abres una nueva pestaña con la dirección seleccionada (copia-pega), por ejemplo, de un Flickr o Tumblr (este último caso si estás más IN). Después de hacerlo, puedes confirmar la sospecha de que la tribu zombidigital ejecuta movimientos de imitación cuyo propósito es la aceptación dentro del circuito de intercambio de información. Es decir: Modelo mi blog, lo customizo a mi gusto o hago lo mismo con mi cuenta en la red social, con mi cuerpo también, es decir, mi vestimenta, look, gafas o peinado con la intención de mostrar mi afinidad con la deriva dominante (La deriva dominante es la inercia múltiple de tendencias imitativas dentro de la Mente Colectiva Animal; es difícil escapar de ésta – No confundir con Akasha o los Arquetipos de C.G. Jung).

Pero no pensemos que esto sólo tiene lugar en la red, sino que la red es únicamente un apéndice de la realidad (o bien un agente mutante de ésta), por lo que vida y virtualidad se retroalimentan (¿se confunden?). Si bien se puede decir que esto tiene lugar en diferentes esferas de la vida afectiva y grupal de nuestras sociedades, parece tener un componente más degradante (como de masa abducida o carne aún por picar –igual que la de las hamburguesas mejores del mundo de fabricación propia) dentro de los segmentos de población que tradicionalmente se han constituido como más despiertos, atentos a la novedad o, por decirlo de una forma convencional, vanguardia (¿IN?) en el seno de las diferentes generaciones que han pasado (que van pasando, que están llamando a la puerta) por aquí.

¿Qué es lo que ha ocurrido?

¿A qué me estoy refiriendo?

Por lo general, las personas que han formado parte de diferentes movimientos innovadores o rupturistas en las últimas décadas (sobre todo en el siglo veinte) se caracterizaban por una toma de posiciones estéticas (en relación con el arte/música/literatura/etc. que seguían o producían, no en relación con una estética en términos exclusivos de MODA) e ideológicas respecto a la realidad. En cambio, en la actualidad, en los últimos años podemos comprobar cómo se ha pasado a una Vogueguización del intelecto, en hacer trendy lo superficial, en hacer cool la pose, el aspecto, dejando de lado las posibles implicaciones subversivas de cierta toma de conciencia. Mejor un catálogo de moda de H&M que unas palabras de Bart Kosko o Confucio en Wikipedia (Wikipedia como mucho...). Mejor escribir una columnita en Rolling Stone que quedarse callado en casa. Preferible, por tanto, un buen peinado que un buen sistema de pensamiento. Preferible la camiseta de Sonic Youth que escuchar algún disco de los neoyorkinos grabado con Jim O´Rorke. Preferible hablar del divorcio de Thurston Moore y Kim Gordon que desentrañar una novela de amor en una historia de Elmore Leonard. Preferible el cántico colectivo de Arcade Fire (a modo de abducción global) al rebuzno chamánico de Suicide (por poner un ejemplo), preferible también al caos compositivo de Dan Deacon (¿demasiado incomprensible tal vez?). Preferible el trending topic twitterizado a perder el tiempo leyendo dos páginas seguidas. Preferible el vídeo a la palabra, preferibles los 120 caracteres Twitt a una exposición más prolija...


Preferible la máscara a la persona real.

El propósito es formar parte de una estética ambient o de easy-listening de la conciencia (como si Burt Bacharach fuera tu puta banda sonora mental y sólo el virus de una melodía Mancini/Martini pudiera modelar tu pensamiento con aceituna flotante). Ya no pierdes el tiempo leyendo, porque leer cansa (eso podría decir Pavese si saliera de la tumba). Porque leer no es tecno. Actualmente solamente es necesario que la mona se vista de seda ya que, en realidad, casi todo el mundo ha olvidado que, aunque la mona lo haga (vestirse de seda), mona se queda (Sabiduría ancestral de abuela que hace magdalenas españolas). Lo más penoso es que ni siquiera somos capaces de articular un grito de primates evolucionados y nos contentamos comiendo pastelitos neocons de diseño en cafeterías guays o jugando al tricotado de la knitting paranoia, es decir, preferimos dejarnos abducir por manufacturas pretendidamente artys que se quedan en artesanía marujil (nada liberadora y absolutamente regresiva) de las que la propia Mona Chita se reiría después de pasar una velada íntima con Tarzán.

Teniendo en cuenta esto, las redes sociales o la velocidad de la comunicación de informaciones a través de internet te permite comprobar lo que ya señalaba antes: Que la globalización te hace ver que los tontos no están solos y que, por eso, la globalización es dañina (o negativa – o, si rizamos el rizo, positiva, ya que te hace ser consciente del paso atrás que estamos dando).

La información masiva que recibimos nos hace ver a gente como nosotros, con los mismos intereses, en una especie de delirante intención de autopolvo solipsista al comprobar en el otro lo que nos gusta de nosotros o al ver en el otro aquello a lo que queremos llegar (o aquello que nos follaríamos: sea mental o físicamente – A decir verdad, todo –o casi- tiene que ver con dominar, en sus diferentes facetas; así que polvo, follar, etc. sirven de metáforas para lo que consideres oportuno).

Por tanto: Nos metemos de lleno en el estadio final del antropocentrismo, el egocentrismo.

El término de globalización es una nueva fórmula lingüística de querer hacer pensar a la gente en la existencia de una nueva realidad que, a decir verdad, siempre ha estado. Globalización es un concepto acuñado por la propaganda contemporánea, esa propaganda cool y mediática que se nos vende como modos de vida, formas de ser, pensar, actuar, cuando en verdad responde a pautas de alienación, laboratorio de pruebas del Control Real diseñadas años atrás en la cocinita de Joseph Goebbels (entre otros). La globalización ya existía, sólo tienes que ponerle otro nombre, sólo tenemos que pensar que de eso ya había algo en las relaciones comerciales desarrolladas en el Mediterráneo en tiempos de fenicios o griegos o en las diferentes alianzas (o choques) entre Bizancio y el Imperio Persa, o la extensión en la conciencia colectiva (igual que si se tratara de un virus) del cristianismo primitivo y sus diversas variantes consideradas por los apóstoles del integrismo (siempre los ha habido y los habrá) como herejías o desviaciones necesarias y a eliminar, de modo que en la pantalla de los herejes aparezca el famoso game over (Todo hereje bueno es un hereje muerto).

¿No sería también el Carnaval una forma de globalización en las costumbres dentro de la Europa medieval? ¿O la moda del psicoanálisis entre las élites pastosas de principios del siglo veinte? La globalzación ya estaba y no es algo nuevo. Globalización no es Youtube o Facebook o crisis bursátiles con efecto dominó. Facebook o Youtube o las crisis bursátiles en cadeneta son sólo apéndices de una realidad cambiante que sigue comportándose en virtud de patrones heredados años atrás, siglos atrás, tal vez con los primeros homínidos que empezaban a practicar ritos funerarios a miles de kilómetros de distancia sin contacto alguno entre ellos o que facturaban herramientas con idénticas características y utilidades (lejos, muy lejos los unos de los otros). Globalización, tal vez, sea algo que flota en la psique del ser humano (Un modo de ser maravilloso o, quizás, estúpido, tonto, tal y como se revela en la transmisión de datos electrónicos). Hay novedades, evidentemente, y tales novedades lo único que nos permiten conocer con mayor facilidad es el índice agresivamente peligroso de subnormalidad ambiente que certifica la dedicación ridícula de muchos de nuestros compañeros de especie a la superficialidad y a la búsqueda de aceptación dentro del grupo, es decir, que cliquen en “ME GUSTA” cuando escribes o subes una foto, cuando empalmas un link (y te quedas tan a gusto), de modo que seas aceptado en la tribu zombidigital, de modo que tu carne sea tan interesante como la de los demás (sobre todo si ya está picada como la de las hamburguesas, si ya no siente el zombi... si tú ya no sientes...).

Como se sabe, un zombi solo es un no muerto triste y necesita del grupo, como quien va al fútbol y se siente identificado (y, sobre todo, los demás lo identifican) como miembro del clan. Igual que quien se integra en la Mente Colectiva Animal gracias al Síndrome Vogue de la Vida Cotidiana, ese experimento de control que alimenta la alienación feliz del zombidigital que se siente partícipe de algo eterno si lleva los zapatos adecuados o escucha a la banda neofolkie IN del momento o rescata al grupo (¿de krautrock?) que pasó inadvertido 40 años antes (y lo hace antes que nadie porque es más guay que el resto).

Todo eso es nuestra carne no muerta y lobotomizada que podemos compartir con un solo clic:

Y te gusta.

(¿Todavía no lo sabías?)


4 comentarios:

  1. Y un bonito domingo de diciembre del año 2011.

    Bienvenido al Mediterráneo, hombrecillo verde.

    Otro iluminao!!

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  2. ya sumamos dos (por cierto: la belleza del anonimato...)

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  3. Para hacer honor a la paradoja, tuiteo esta entrada de tu blog.

    Fdo. ANONIMA

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  4. Lo de hacer honores a las paradojas es siempre de personas bien pensantes. Saludos a todos los anónimos (y anónimas) del mundo. Aquí siempre serán bienvenidos.

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