
Dedicado a Alejandro Hermosilla, autor y coordinador de “El experimento infinito”
Disco Ibiza Locomía
Moda Ibiza Locomía
Loco Ibiza Locomía
Sexy Ibiza Locomía
Mar Ibiza Locomía
Sol Ibiza Locomía
Marcha Ibiza Locomía
Crazy Ibiza Locomía
(Locomía, 1988)
Intro (Sampling The Locus Amoenus)
“Idilio: Sueño y Falacia” fue una exposición que albergó el DA2 de Salamanca entre junio y septiembre de 2007. En dicha exposición se intentó reflejar la recurrencia (y pervivencia) del motivo del idilio en la creación artística contemporánea. Este motivo ha sido una inspiración periódica desde Teócrito (en sus “Idilios”) o Virgilio (con sus “Bucólicas”), en la Antigüedad Clásica, hasta las pateras de Franz Ackermann en el DA2 que subrayaban el espejismo engañoso e hipnótico de una Europa a modo de idílico territorio para norteafricanos y subsaharianos (y, como no, un espejismo de paz y estabilidad para sus aborígenes europeos). Dicha exposición también incluía las acuarelas con campos de golf de Olaf Nicolai, donde el green se convierte en espacio idealizado y pacífico, un lugar contemporáneo para la suspensión de la realidad.

La instalación de Franz Ackermann reproducía unas pateras, al tiempo que incluía palmeras de plástico billares y pinballs, todo un surtido de elementos que nos hablaban de los diferentes “paraísos artificiales” que el hombre es capaz de crearse y administrarse a modo de escapismo activo respecto a la realidad que le rodea.

En suma: Se hablaba del idilio como ficción (otro de los simulacros contemporáneos).
Teniendo en cuenta esta última idea, hay que decir que el escapismo activo no es solamente una forma del arte, sino que también se diseña y administra de forma activa en diferentes espacios reales (ya sean parques temáticos, ciudades escaparate como Barcelona o los verdes greens de los campos de golf en el Sur y Sureste españoles, por ejemplo).
El idilio como ficción sería el caso de Ibiza que, si bien cuenta con espacios absolutamente paradisíacos en lo que a la naturaleza salvaje se refiere, dispone también de otros espacios donde se diseñan una serie de ejemplos de LOCUS AMOENUS post-industriales.
Sobre esos locus amoenus de cartón piedra (fakes globales de la industria del ocio) presentes en Ibiza trata este texto.
Et in Arcadia Ego
“Será maravilloso
viajar hasta Mallorca
sin necesidad de tomar el barco
o el avión
sólo caminando en bicicleta
o autostop”
(Los Mismos)
Hay diferentes modos de llegar a Mallorca y, por extensión, a Ibiza. Esos medios son el barco o el avión. Pese al optimismo sesentero del pop comercial del franquismo, no hay modo de llegar a las Baleares en coche, bicicleta, autobús o autostop... Así que el ferry (además del avión) sigue siendo esa metáfora marítima que nos acerca a “La nave de los locos” de El Bosco o “La nave de los necios” del teólogo y humanista alemán Sebastián Brant publicada en Basilea en 1494.

También podemos pensar, si queremos, en la canción “Ship of fools” de World Party.
El barco, la nave:
Esa metáfora que nos permite viajar a Ibiza.
Precisamente eso.
Tal y como dice Wikipedia, la obra de El Bosco:
“Describe la locura de la humanidad pecadora que conduce a la muerte, criticando a los hombres que viven al revés perdiendo sus referentes religiosos. Muestra a humanos pródigos que malgastan sus vidas jugando a las cartas, bebiendo, flirteando y comiendo en lugar de emplearla de manera "útil". De esta manera, a través de la pintura se critican las costumbres de la sociedad de la época en que fue pintada, de forma alegórica: las profanidades presentes en todos los grupos sociales (incluido el clero, como se puede ver, en primer plano de la pintura), el juego y la bebida”.
Así que, si lo analizamos sin prejuicios (y desde una perspectiva sociológica), el ferry que –por ejemplo- hace el camino de Denia a Ibiza sería una actualización de los motivos que estudiaba el pintor flamenco o el escritor alemán en su obra moralista escrita a finales del siglo XV. Un laboratorio de lo que puede ocurrir en la isla o, sencillamente, un precalentamiento. Esto (la actualización de motivos de otras épocas) deja bien claro que nuestra realidad no deja de clonarse a sí misma y la reiteración o la repetición en las actitudes humanas es algo constante a lo largo de la historia (Cosa que certificaba perfectamente la exposición del DA2 en Salamanca en 2007).
Así que: No hay nada nuevo bajo el sol (Si bien, las formas cambian...).
El viaje en ferry hasta Ibiza (ya sea a la propia ciudad de Ibiza o a San Antonio) se convierte en una excursión marítima que aleja a los viajeros de Tierra Firme para llevarlos a una isla (Ibiza) que, nuevamente, se convierte en espacio utópico (recordemos a Tomás Moro) al que se llega con Transmediterránea a golpe de gintonic o cerveza en botella con el fin de ir preparando el cuerpo para el sueño arcádico que se manipula y distribuye desde la discotecas ibicencas y los chillouts con vistas a la puesta del sol.
Es curioso que las islas sean, de forma recurrente en la ficción, esos espacios de ensueño, alejados de la realidad que, con frecuencia, se convierten en lugares de pesadillas. Por ejemplo, esto último sucede en “El señor de las moscas” de William Golding o, más recientemente, en su versión actualizada cinematográficamente en la cinta japonesa “Battle Royale” donde un grupo de jóvenes de instituto convierten el marco de una isla en una carnicería colectiva. Sin olvidar, como no, el caso de “King Kong” donde, recuperando el motivo de la Bella y la Bestia, encontramos un pequeño infierno dentro de una isla paradisíaca.
Y eso es lo que suele ocurrir:
Que la utopía se convierte en novela o película distópica.
El viajero que usa el ferry piensa en Ibiza como ese paraíso, esa Arcadia que lo aleja de la realidad para introducirlo en un paisaje prefabricado, en un parque temático del ocio post-industrial donde Buda o múltiples Budas (fruto de la producción en cadena) sustituyen a cualquier divinidad posible en una especie de religión sin religión, en una suerte de rito sin significado.
Arcadia es todo aquello que sueña el hombre, todo aquello que sueña el deseo. Arcadia es un Buda que no significa nada, absolutamente nada.

La utilización del motivo del locus amoenus está íntimamente ligado al narcótico sueño arcádico. Locus amoenus es aquello que proponía Garcilaso de la Vega y que lo emparenta, en la “Églogas”, con las propuestas del siciliano Teócrito durante su estancia en Alejandria o con Virgilio, autores antes mencionados. Garcilaso consigue componer en esta obra totémica de la literatura castellana un paisaje armónico de belleza clásica donde pastores y ninfas se mueven en un contexto donde el sentimiento de la naturaleza y la armonía son las pautas compositivas de una obra que, si bien es simétricamente clásica, se puede analizar –al mismo tiempo- como un ejemplo de literatura fragmentaria.

Si Garcilaso profundiza en el locus amoenus, los tour-operadores contemporáneos también se encargan de publicitar y comercializar en la actualidad esos lugares idílicos que, si no están dentro del campo de la ficción creativa, se encuentran ubicados dentro de las estrategias propias del simulacro contemporáneo de nuestra sociedad (Sí se hallan, en cambio, dentro de las ficciones corporativas de la filosofía neoliberal). Así, Ibiza (o Mikonos o cualquier otra isla turística) se manifiesta como ese “lugar placentero” (idílico) diseñado por los tour-operadores apoyado a través de la logística de las compañías navieras y las tarifas low cost de múltiples aerolíneas que vuelan hasta la isla (Ryanair es el exponente máximo de esta atracción de bajo precio del locus amoenus que tiene en la aberración urbanística de San Antonio su ejemplo más claro en Ibiza).
La isla se convierte en destino turístico de masas animado por esa actualización del ya mencionado tópico literario dentro de una dimensión neoliberal (Todo artefacto artístico se recicla en su dimensión mercantil, en su dimensión comercial, reproducible a gran escala como bien de intercambio).
Por eso, todos creemos en esa Arcadia en serie pero pensada para un destinatario (muy) individual que considera que sus elecciones son totalmente independientes (pero que, en realidad, adopta de forma totalmente controlada, es decir, alienada).
Pero el sueño arcádico de lo idílico que se dibuja en la obra de Garcilaso ha sido desmentido en muchas ocasiones. Ya lo hizo el poeta latino Ovidio en sus “Metamorfosis” donde el locus amoenus puede convertirse en pesadilla, en espacio donde tiene lugar la violencia. Así sucede, por ejemplo, con la historia de Polifemo y Galatea que recuperaría Góngora en el Barroco. Polifemo es el monstruo, el reverso de la Arcadia, la figura que se opone al locus amoenus. Esa inversión de lo idílico es lo que plantea en su obra el propio J.G. Ballard, un verdadero explorador de la perversión arcádica, del lado oscuro en obras como “SuperCannes”, ambientada en un resort del sur de Francia, o en “Noches de cocaína”, cuya trama se desarrolla en la costa malagueña. Sin lugar a dudas, Ibiza podría haber servido de marco a los experimentos narrativos de Ballard que bien podría haber urdido una ficción en la isla. Polifemo sería aquí el tour-operador y la industria hostelera que, de forma conjunta, dibujan un paraíso carente de significado, una Arcadia para zombis con cuerpos de gimnasio y bisturí.

(No obstante, el propósito de este texto no debería ser auscultar el lado oscuro de la Arcadia, sino más bien reflejar el componente falso o postizo de las pequeñas arcadias que el mundo contemporáneo propone dentro de la dialéctica del consumo, del ocio.)
Alienación chill-out y house (Ponte los tacones de aguja o las botas del Far West y haz el indio) – Apuntes de un excursionista en Ibiza

Con frecuencia, la realidad es un safari performativo que escribe en letras mayúsculas la superficialidad contemporánea, los gestos huecos, el fake generalizado. Tal vez sea ésa la corriente principal que tiene lugar en Ibiza (El Vacío Cool). En la actualidad nuestra realidad se compone de esos gestos vacíos de significado.
Así que, en la isla, esa superficialidad marcada por los bips de la música house se convierte en herramienta de alienación dentro del espejismo arcádico. No hay más realidad que la filosofía cool (y hueca) del chill-out como experiencia escapista por antonomasia.
Todo es perfecto en su dialéctica del vacío (Vacío L´Oreal, igual que nuestra Democracia L´Oreal). El vacío se ilustra también en la moda y, más concretamente, en la actualización de la moda en el falso sueño arcádico de Ibiza.

[Apuntes de un excursionista en Ibiza – Ibiza, miércoles 8 de junio de 2011:
En la disco chill-out a la hora del atardecer
Me pregunto si toda esta gente (si mucha de esta gente) viste igual en su vida diaria, en su vida cotidiana. “Ibicencas” (entiéndase a esas personas de sexo femenino que se dejan caer en algún momento de su vida en esta isla por un período de tiempo más o menos largo, más o menos vacacional), “ibicencas” con botas de vaquera (o de india – el pie cocido debajo de la piel del calzado), “ibicencas” con sombrero de cowboy, pañuelo y chucho (Chucho, no perro, que quede claro). “Ibicencos” (entiéndase a esas personas de sexo masculino que se dejan caer en algún momento de su vida en esta isla por un período de tiempo más o menos largo, más o menos vacacional), “ibicencos” con pañuelo al cuello y pecho depilado, acompañados de perrito (léase chucho). Una “ibicenca” con tupperware que lleva comida para el chucho, mientras se observa la puesta de sol con un cóctel entre las manos. Después la mierda del chucho debe meterse en el tupperware.

Todo es perfecto en su dialéctica del vacío...
Ad lib lobotomizador de pijas teñidas (o no) que silabean su lengua eslava en una boca pintada (con L´Oreal), bajo ojos que traducen almas vacías hipnotizadas por el glamour gaseoso del tejido veraniego (Ad lib) y el tacto ideal de los billetes amarillos de 200€, el tacto morado de los billetes de 500. Garrafas de 10 litros de vodka Belvedere a 1600 euros (previo alquiler de la cama balinesa por el millonario ruso o alemán o británico o español). Zumo de tomate a 5€. Sal de Ibiza para acompañar el zumo, salsa Perrins. La arena ya no quema cuando el sol se oculta. Lociones aftersun y sombra de ojos cuando la noche empieza a mover sus fichas para provocar Amnesia. La peregrinación hacia la discoteca Amnesia en mitad de la madrugada. Go-go´s con atuendo pin-up, el vintage que se democratiza y se distribuye como otra mercancía más de la industria del ocio. La hipnosis de la Amnesia (o el bluff de Pachá).

En Ibiza bailas en Amnesia.
Tu baile amnésico.
Ibiza:
Olvidar tu identidad.
Renacer.
Ser nuevo.
Ser cualquier otra identidad amnésica (y lobotomizada).
Formar filas dentro de la Amnesia.
A ritmo del House de la Alienación.
Mientras bailas,
te comes la mierda que llevas dentro del tupperware.]

***
Los discjockeys José Padilla y Carl Cox son los matarifes de esta lobotomía maquinal y en serie auspiciada por Ryanair. La lobotomía se publicita en grandes vallas publicitarias en cualquier carretera de la isla (ya conduzcas hacia Santa Eulalia, ya te dirijas hacia Es Canar, da igual: La cuestión es bailar, ligar, hacerse un zombi apetecible – El techno se ha convertido en instrumento de dominio neocón dentro del vacío cool que no usa palabras para hacerte bailar). Basement Jaxx se une a la dialéctica lobotomizante (limusinas y mucha niña mona, drogas gratis, éxtasis líquido).
La superficialidad es vaporizada en el ambiente con spray:
En Marlin´s escucho el “Bolero” de Ravel en lectura microhouse para todos los públicos. Mientras tanto puedes comer sushi y maki a precio de lux al tiempo que observas un tacón de aguja que lame los granos de arena de la playa (Las próximas Olimpiadas deberían incluir en los juegos CARRERAS DE TACÓN DE AGUJA SOBRE ARENA DE PLAYA IBICENCA). La extraña combinación de MAURICE RAVEL+MICROHOUSE tiene como resultado una actualización de la música fatua de Luis Cobos. Nadie parece darse cuenta con sus pestañas postizas o sus pectorales afeitados. La mezcla es muy cool. Eso creen.
La superficialidad adopta volúmenes artificiales y se traduce en silicona en el pecho femenino, cerca del corazón, otra muestra de la falsificación, del simulacro. Algunas cosas (muchas) se reducen a una cuestión volumétrica (Silicona para todas las razas, eso es). Mientras tanto, podemos observar la puesta del sol que dibuja el perfil de las tetas operadas y que las deja en sombra.
El sol de Ibiza, siempre el sol, sus puestas de sol.
Por ejemplo en San Antonio:
Nuestras vidas son los soles
que van a parar al
(Café del) Mar
(Made in José Padilla).
O sea:
Desintegración del libre albedrío.
Sólo hago lo que la gente guapa hace.
Sólo bailo lo que la gente guapa baila.
Vacío performativo.
Vacío Cool.

Los cuerpos bailan. Aquí el cuerpo, el culto al cuerpo, habla de nuestra identidad. La muerte no existe en Ibiza. La muerte es acosada mediante la cirugía plástica, mediante la dieta o el deporte. El miedo a la muerte, el miedo al deterioro físico se compensa con la armonía equilibrada del rostro de Buda, el Buda del Vacío Cool.
Recemos el sutra correspondiente.

Vacío budista con crema solar vaporizada
Dentro de este LOCUS AMOENUS POSTINDUSTRIAL la presencia iconográfica de Buda es básica. Lo encontramos incluso en asentamientos turísticos como Es Canar, Reino del Hooligan (Entiéndase hooligan no como actitud, sino como concepto vital, colonización postimperialista del turista lobotomizado). Es Canar es otro ejemplo de simulacro del placer turístico vacacional, simulacro del ocio. Aquí el mercado hippy que ha hecho famosa a esta concentración urbana junto al mar llega a estar indicado en las señales de tráfico que sitúa en la carretera la propia Dirección General de Tráfico. La asimilación de lo hippy a estas alturas es más que normal y cotidiana(pero este dato que nos ofrece la DGT lo confirma de una manera que casi produce náusea). En esta población encontramos un ejército de zombis británicos que se dirigen una vez a la semana a este mercado de artesanías supuestamente hippies.
Es un ocio de tercera división.
Ocio Lidl.
Ocio Tesco (en su dimensión británica).
En las piscinas de Es Canar encontramos elefantes dorados que escupen agua desde sus trompas. Estética indostaní. Los Budas dorados cierran el paisaje artificial con turista gordo de fondo y pinta de cerveza en la mano. En las discotecas cool y en los chill-outs de ficción que se diseminan como un virus mutante por toda la isla, encontramos Budas en cualquier rincón, como si esta isla católica y española se hubiera convertido al Budismo.

Buda y la virtud del vacío, eso es.
Otra bella contradicción neoliberal y post-industrial:
Ibiza exhibe al Buda vaciado de todo significado (El Vacío Cool), objeto decorativo. Así, Buda aparece desinflado semióticamente en esta dialéctica vacua y superficial que tiene como finalidad alcanzar el éxtasis artificial (vía MDMA, por ejemplo). Ese éxtasis que está en el alcohol y en las pastillas o en la construcción de un cuerpo sin mácula en el gimnasio (influencia grecolatina de la perfección corporal y su idealización – Sólo hay que observar los cuerpos de los italianos que pululan por la isla, sus cuerpos modelados dentro del gimnasio: Mens vacua in corpore sano, después de 12 horas semanales de pesas y aparatos).

Las ninfas y pastores de esta Arcadia falsa tienen a su dios en Buda: Sólo importa el cuerpo, sólo importa la perfección armónica del rostro de Buda, nada más, todo lo demás es irrelevante, sólo el cuerpo importa (Ni siquiera el pensamiento de Buda). Por tanto, este texto no tiene sentido en Ibiza, no tiene sentido que recitemos koans para los analfabetos, para las hadas ibicencas con tetas de silicona, barbies de Buda.
Crazy Ibiza Locomía.
Nada más que eso. Non Plus Ultra.
La elección por Buda es una cuestión decorativa que se une a la tendencia del arte contemporáneo por decorar el espacio y eliminar el horror vacui (espacial y mental). La elección de Buda es una cuestión alienante que se une a la tendencia de la televisión contemporánea por narcotizar al individuo. La elección de Buda tiene su razón de ser en la alienación Feng Shui de las revistas de interiorismo y decoración. El ego amnésico debe ir acompañado del éxtasis narcótico y componer de ese modo una lírica delirante del ego bajo la mirada de ese Buda que no sabe para qué sirve.

Es el éxtasis egodelírico.
Eso debe ser.
Egodelíricas: Lírica delirante del ego amnésico.
Eso debe ser.
Viaje al vacío vital.
Viaje hacia donde nada significa.
Excursión hacia un paisaje artificial con pino mediterráneo.
El ego se mueve en un escenario de calas donde los cuerpos se juntan bajo el sol y se sumergen en el paraíso líquido del Mare Nostrum. En esta lógica tribal consumes mojito y observas alrededor mientras la carne se broncea bajo el Astro Rey. En esta lógica tribal el cuerpo de Cristo es el MDMA y la sangre, el mojito con hierbabuena. Consumes, participas del ritual. Te olvidas de los gallos negros que buscan gusanos junto a las carreteras del interior de la isla, el paraíso del ancestral pallés. Olvidas que hay espantapájaros que indican el camino hacia el atardecer del chill-out. Ryanair sobrevuela el ocaso a bajo precio y suma y sigue en el infierno inconsciente del egodelirio.
Piensas en el islote de Tago Mago, en el extremo nororiental de Ibiza, “Tago Mago”, el tercer disco de Can, la banda alemana de krautrock, ese álbum que apareció en 1971 y que siempre te pareció que su título tenía un punto de cuelgue psicodélico. Entonces te metes en Google Earth porque ya no tienes tiempo, porque tu vuelo de Ryanair te devuelve en unas horas a casa, y tecleas “Tago Mago” en Google para ver el islote desde ese simulacro virtual de visión aérea y compruebas que hay una zona borrada en las imágenes. Top Secret. Dicen que el islote pertenece al empresario inmobiliario alemán Matthias Kühn, actual pareja de Norma Duval, y que dispone de una pequeña instalación turística en el interior, un lugar que dicen que visitan políticos y famosos cuando en realidad hay una base militar secreta que mantiene su plan de extender el virus del pensamiento chill-out en Ibiza. Allí el Ministerio de Defensa mantiene un destacamento con el fin de aplastar cualquier indicio de conciencia en la isla. El fantasma de Garcilaso escribe sus “Églogas” en Cala Salada mientras observa a las bañistas en topless.

Ahora ha decidido escribir unas églogas ballardianas. Aquí la realidad es solamente un pantón de posibilidades escenográficas, como bien sabe el bueno de Garcilaso. Ibiza no es un paisaje mental, sino un cuerpo en busca del éxtasis, en busca del Vacío Cool. La realidad sólo es un paisaje físico.
Non Plus Ultra.


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