domingo 22 de mayo de 2011

Democracia real y democracia teórica


“Lo hermoso de lo teórico, es que en apariencia es real. Una democracia es casi siempre teórica” (Curtis Garland)

Hace tiempo que las conversaciones que mantengo con mis amigos y conocidos tienen que ver con la ausencia de democracia, con el hastío que producen los políticos, con la imposibilidad de ver un cambio en la sociedad, en nuestras vidas. Me pasa (nos pasa) desde hace años: Estamos en nuestro agujero y hablamos de eso. Habitualmente estas conversaciones se dirigen hacia una conclusión que tiene que ver con la degradación o debilitamiento de la democracia en un sistema que se jacta y enorgullece de su carácter plural. A veces, se me ocurre pensar que el modelo político al que derivará nuestra sociedad será el modelo chino. Es decir: Compra todo lo que desees pero no opines, conviértete en consumidor y desaparece como ciudadano. Otras veces algún amigo me dice que el discurso profético de películas como “Soylent Green” de Richard Fleischer (en España “Cuando la muerte nos alcance”) no está tan lejos de la realidad (Y cuando le escucho, me pongo a temblar por dentro). Yo me dedico a pensar últimamente que la ciencia ficción no habla sobre el futuro, sino que hace metáforas del presente.

(Imagen de Michel Tauriac)

Y eso, la verdad, me da bastante miedo.

Un escritor pulp como Curtis Garland publicaba en 1976 “La noche de América agonizante” (reeditada por la editorial Morsa en 2007) y escribía, en una de sus páginas, la cita que encabeza este texto. En esa novela, que se vendía en los quioscos españoles a finales de los setenta y llegada la democracia, se percibía ya una desconfianza hacia ese sistema, hacia sus cantos de sirena, hacia su afirmación categórica de que es el mejor sistema político posible o, como siempre se ha dicho, el menos malo. Esa suficiencia siempre me ha creado un cierto tipo de temor.

Curtis Garland (aka Juan Gallardo Muñoz) también escribía en “La noche de América agonizante”:

“Luchar, sí significa algo. No por la violencia sino apelando a nuestros derechos, enarbolando la bandera de los más elementales principios de convivencia humana”.

Creo (y no soy el único) que la democracia actual está en punto muerto, en un callejón sin salida. Ya sea por los recortes sociales, ya sea por la poda sistemática de nuestras libertades que sufrimos desde hace una década o por la progresiva pérdida de derechos que, durante décadas, se luchó por conseguir a la hora de crear el estado de bienestar (¿Qué bienestar es ese del que disfrutamos ahora?). Por tanto, llegado este momento es necesario –como dice Curtis Garland- pasar a la acción.

Y esa necesidad se ha traducido en las calles de España en la presencia de miles de personas acampando en ellas y en sus plazas.

Desde hace unos días (y antes de la irrupción de la plataforma Democracia Real Ya), las conversaciones que he tenido (hemos tenido) en torno a las elecciones seguían esa desconfianza hacia el sistema democrático de la que ya he hablado y que venían sucediendo desde hace tiempo, años ya. Estas conversaciones, si bien se parecían a otras ocurridas en anteriores momentos previos a una consulta electoral, eran diferentes a otras citas semejantes. Eran más serias, concienciadas. La reflexión en torno al voto en blanco, la abstención o la necesidad de llevar a cabo un voto nulo que supusiera un rechazo al actual sistema electoral y, en general, al sistema político en el que vivimos (y que con los años ha ido cambiando y convirtiéndose en una maquinaria absurda y deshumanizada a nivel global) flotaba en el ambiente. Flotaba, por tanto, la desconfianza.

A continuación una fotografía de un político gordo que crea desconfianza en el elector:

(Imagen de Neil Krug)

Puede decirse que, desde el 11-S y con la guinda de la crisis económica, muchas personas se han preguntado en los últimos años sobre el estado de cosas en el que nos encontramos. Así, el escepticismo hacia el sistema y hacia quienes nos gobiernan está –creo- más extendido de lo que nos han querido hacer ver esos individuos que, cada cierto tiempo, nos consultan sobre el futuro político (sobre nuestros deseos, sobre nuestras aspiraciones, sobre nuestras ideas) y que, después de haberlo hecho, nos olvidan como si fuéramos una muñeca de plástico o un polvo eventual para salir del paso y conseguir lo que quieren (llegar al orgasmo electoral).

Durante un tiempo muchas personas hemos podido sentirnos solas en ese sentimiento de hastío o indignación hacia nuestro sistema democrático que ha sido, paulatinamente, manipulado hasta convertirse en una pantomima, en una performance de los políticos hacia los ciudadanos. Una manipulación tal que hace que muchos sean ignorantes del desmantelamiento progresivo de derechos que nos afecta a todos.

Por tanto: Había algo que estaba flotando en el ambiente...

Y ese algo se ha traducido de forma precipitada y vertiginosa en el movimiento que se ha venido en llamar Democracia Real Ya, una agitación de pensamiento y acción (y diálogo) contraria a las estructuras políticas tradicionales, estructuras que no logran comprender el fenómeno. Tal incomprensión afecta igualmente a muchos medios de comunicación y a muchos profesionales de la opinión en tales centros de difusión y transmisión de propaganda (Sí, propaganda, porque en algunos casos parece que los propios medios de comunicación han querido boicotear la acción popular).

Sorpresa, sí, ha habido sorpresa entre todos aquellos que estaban anestesiados y que aún siguen estándolo (o desean estarlo). Parece, por tanto, que a algunos ha pillado todo este movimiento a contrapié. Sobre todo a los políticos profesionales que aún esperan obtener beneficios de campañas electorales basadas en un discurso dirigido a neandertales o retrasados, discurso que combina texto e imagen, con foto de rostro simpático (que-te-la-va-a-volver-a-meter) más eslogan que insulta la inteligencia de cualquiera que se precie tenerla.

Discursos electorales para gente que parece que aún no ha cambiado de siglo.

Discursos electorales para que después nos digan lo que tenemos que hacer.


Sigue la flecha, sí, síguela.

En cambio, otras muchas personas han sentido esta reacción popular (o la hemos sentido) como una consecuencia lógica del estado en que nos encontramos dentro de la democracia española (y, por extensión, en las democracias occidentales).

Pero, por el contrario, hay quien ha dicho que África sigue empezando en los Pirineos (Enric Juliana en La Vanguardia):

“Ante los ojos del mundo, la Puerta del Sol hoy es una plaza del norte de África con miles de jóvenes protestando por el derrumbe de sus expectativas de vida y por una insoportable degradación de la democracia. Esos son los mensajes que están dando la vuelta al globo. De nuevo, África empieza en los Pirineos.

Bravo, muchacho, bravo.

Por tanto, parece que hay que estar callados.

Toda esta sorpresa ha tenido, evidentemente, una serie de consecuencias. Primero la estupefacción, el asombro. Y, después, ha suscitado el descrédito desde los partidos políticos hacia un movimiento que ha surgido de la naturalidad y la espontaneidad.

Se le ha criticado (negativamente).

Se ha considerado que es producto de la manipulación de determinados partidos. Un descrédito amplificado, como ya he señalado antes, y que se han encargado de aumentar los propios medios de comunicación.

Descrédito hacia la actitud de miles de españoles.

Descrédito por parte de esos mismos medios que se han visto desbordados por algo que no comprenden y que les resulta difícil de asimilar y que, en algunos casos, ha sido utilizado como herramienta para atacar y criticar al gobierno por lo que consideran una forma de rendirse al sentir de muchas personas (V. gr., edición de El Mundo el sábado 21 de mayo en relación con la "claudicación" del gobierno al no aplicar la ley electoral con motivo de la jornada de reflexión: ¿Y no me impide reflexionar ver la cara de los políticos en las vallas destinadas a la propaganda electoral cuando salgo a la calle o cuando veo sus cierres de campaña en el telediario de ayer sábado?).

Si desde hace dos décadas (o más) se lleva diciendo que la juventud o que la sociedad española en general está en coma profundo (y que no se mueve o no hace nada a la hora de solucionar los problemas que le afectan), ahora se le critica precisamente por hacer lo que se decía que no llegaba a hacer nunca. En líneas generales, los medios de comunicación no han comprendido esta reacción popular y, en algunos casos, ha querido identificarse este movimiento con propuestas políticas del PSOE o IU.

Es decir: Se ha querido manipular (como ya he indicado antes). Y eso lo han hecho medios que parecen moderados como puede ser La Vanguardia (sí, Enric Juliana, el de antes, por ejemplo).

La Vanguardia, entre otras cosas, ha cobijado las palabras de Sergi Pàmies que se ha dedicado a reírse de forma escéptica y descreída del movimiento que, en Barcelona, se concentraba en torno a la Plaza de Cataluña. Así Pàmies ha querido hacer una lectura posmoderna y cínica de la situación y ha subrayado contradicciones muy superficiales sobre el fenómeno. Por ejemplo (y copio):

"El contraste entre esta escenografía de civismo combativo y el entorno comercial crea una disonancia estética-ideológica. Mensajes como (...) SI NO NOS DEJAN SOÑAR, NO LES DEJAREMOS DORMIR compiten con los anuncios gigantes de Hyundai o del Barça que, por contagio, también se suman al lirismo generalizado".

Como si criticar al actual sistema económico teniendo detrás un cartel publicitario deslegitimara la protesta. Creo que Pàmies se equivoca al hacer esta lectura y juega a ser Baudrillard desde su miopía. Por lo que solamente puedo pensar que ser un analista cool es ser escéptico y reírse de todo lo que hay alrededor (aunque eso supongo desacreditar, nuevamente, a los ciudadanos). Mejor nos quedamos en casa y engordamos, ¿no?

(Imagen de Nick Waplington)

No obstante, hay que tener en cuenta (y tener miedo de ellos) que los actuales mensajes publicitarios parecen animar una línea donde lo rebelde tiene un componente de consumo, un componente digerido por el capitalismo. Ejemplo: Movistar acaba de meter en mi buzón el siguiente mensaje con foto: Una chica sale cortándose el pelo y el eslogan publicitario es el siguiente: “Atrévete a cambiar, es la mejor elección”. Algo totalmente oportuno y, en cierto modo, maquiavélico, incluso maquiavélico, sí (La publicidad ha adoptado el lenguaje revolucionario, por llamar de alguna manera al recurrente deseo de cambios que la gente siente cuando tiene que sentirlo). Evidentemente, y dentro de esa manipulación mediática, El Mundo no ha tardado en decir hoy sábado que de aquí (de las protestas) sólo sacarán beneficios electorales grupos como Izquierda Unida que, según ellos, ha “paternalizado” y, en cierto modo, está detrás de todo esto.

Hipótesis (o hipnosis) para manipular nuevamente (y como, si otra vez, no fuéramos más que muñecos).

Sería un error considerar que este es un movimiento de izquierdas solamente, si bien parte de las personas que se han concentrado en diversos puntos de España comparten un espíritu progresista. No obstante, considero que –en realidad- lo que hay detrás de todo esto no es un posicionamiento político definido o afín a una ideología, sino que lo que subyace a toda esta cuestión es una necesidad que (no sé si es generalizada) de cambio.

Ahora, con calma, hay que definir propuestas. Pero sin la rapidez que se exige desde determinados sectores.

Con calma.

Hay que hacer las cosas con calma.

Porque, al menos, la gente ha salido a la calle y está hablando y se está dando cuenta de que no están solos. Y como dice Curtis Garland (del que escribiré en los próximos días):

Sólo debemos intentarlo. No ceder. No rendirnos. Y, sobre todo, no humillarnos. No hay razón para ello”.

4 comentarios:

  1. Sí, es curioso. Al final lo que se pretende siempre es que las cosas no cambien, pero en esto de la política, en la economía, en el tema de eta (ya, no tiene nada que ver, pero lo tenía que decir)... Lo que les pasa a algunos medios de comunicación y partidos políticos es que les descoloca que la gente que está en las plazas no sean antisistema. Desearían que lo fueran para tener la excusa de despreciarlos, de ningunearlos. Pero no son antisistema, asumen que están en el sistema y que tienen (tenemos) derecho a cambiarlo, y eso no está bien para los que se creen con la verdad, no lo pueden consentir, no vaya a ser que esta gente venga aquí de repente y nos quite nuestro porcentaje de fama nacional, nuestro status de grandes pensadores, políticos y periodistas. Precisamente, en una ocasión, un amigo periodista me decía que qué se había creído la gente escribiendo columnas de opinión en blogs y soportes similares, que esa era labor de los profesionales. Lo que tú dices, siéntate, engorda y no pienses. Pero todo da mucha pena, Alfonso. Ocurre un terremoto en Lorca y, lo siento, pero llega un momento en que todo me parece de un pesado sublime, hasta el punto de que termina por importarme un pimiento lo que pasa allí, más que nada porque me lo machacan, machacan mis buenos sentimientos hacia la gente que lo está pasando mal por culpa del pan y circo en el que todo se envuelve: joder, lo que más importa durante tres días es que el madrid va a jugar un partido en apoyo de los damnificados. Y venga telediarios y venga Valcárcel haciéndose la foto y venga Iker Casillas en el balcón del ayuntamiento arengando a las masas y venga silenciarnos el cerebro no asumiendo responsabilidades y venga contratas con constructoras que muy posiblemente sean las que ya construyeron los edificios que se cayeron. El caso, volvemos al sentido de este comentario, es mantener las cosas como siempre han estado y eso llega un momento que no se puede consentir, que se tiene que denunciar e intentar cambiar.
    También te digo que estoy últimamente feliz, ¿eh?. Entre las manifestaciones que hemos tenido los funcionarios denunciando acuerdos unilaterales ilegales e injustos y estas concentraciones pidiendo un mundo, un presente y un futuro mejor, me estoy reconciliando conmigo y con parte de la humanidad. Creo que nunca se había hablado y discutido sobre la vida que estamos llevando. ¿Será la crisis, que nos ha entreabierto los ojos de una vez y nos ha hecho replantearnos para qué y para quién estamos produciendo? La productividad, esa gran putada. Un abrazo.

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  2. Aunque parezca extraño yo también puedo decir que me siento feliz (en algunos momentos...).
    Y ahora te digo algo sobre lo que has escrito:
    1) Los profesionales del periodismo creen que son los únicos con capacidad para opinar (o, sencillamente, transmitir información). Pero se equivocan. Si siguen pensando así, están en un error. Y ese error se prolonga ya desde hace varios años. Y ese error hace que se sitúen en una posición de descrédito (¿o desprecio?) a las opiniones que otras personas que no están en prensa, radio, tv, etc. puedan difundir por otros medios.
    2) Los medios machacan y cansan y finalmente convierten la noticia en producto (P. ej., el terremoto de Lorca como bien dices). Porque hay que vender noticias igual que se venden teléfonos móviles, líneas ADSL o lo que sea necesario ponernos delante...
    3) Los políticos no comprenden qué es lo que pasa. Y hoy (hoy domingo 22 de mayo) todos tienen bien aprendida la lección: No paran de decir que la democracia no sólo es ir a votar (guiño cínico a la acción ciudadana de estos últimos días), pero dicen también que sin votar no hay democracia... Yo, por mi parte, pienso que es necesario votar, sí, claro. Y respeto a quien crea que no es necesario... El problema es que dentro de unos días los políticos olvidarán las concentraciones, la acción en las calles y, finalmente y como siempre, sólo tendrán en cuenta los votos... No es extraño porque el juego en el que estamos metidos consiste en votar. Y con el olvido de todo lo que acabo de decir (las concentraciones, etc.) esos políticos volverán a sentirse depositarios de la verdad, depositarios de lo que es bueno o es malo, de lo que se debe hacer y de lo que no. Y en este juego de votos la mayoría (sea del signo que sea) seguirá imponiendo su dictado.
    4) ¿Qué se puede hacer para que tenga sentido cuando alguien protesta? ¿Está preparada la mayoría (¿anestesiada?) para dar su brazo a torcer? ¿Están preparados los políticos para darse cuenta del error en que incumben sin darse cuenta? ¿Se dan cuenta algunos de ellos y, en cambio, prefieren mirar hacia otro lado?

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  3. Creo que además de manipular, su visión basada en el análisis simplista y oficialista les impide entender el calado y profundidad del fénomeno que está ocurriendo. Están cayendo gobiernos corruptos en un montón de países al sur de nuestras fronteras, y están envíando un mensaje claro al resto del mundo -cargando de ilusión-: es posible zafarse de aquel que te oprime.

    No hay que ser muy astuto para entender que esto se va a contagiar a todo el globo, allá en cada lugar en donde haya gobiernos corruptos que somenten de manera despiada a sus ciudadanos, terminaran siendo víctimas del mismo fénomeno, porque ese es el curso natural de las cosas. Nadie sufre y se somete si siente que puede zafarse de su opresor. Así que estaremos atentos a las primeras chispas en China. Será muy interesante.

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  4. Estimado Trapecista:
    Los islandeses movieron la primera ficha y tampoco se comprendió al principio. Desde hace tiempo se siente que las estructuras políticas y sociales en las que vivimos necesitan un cambio. Hacia dónde va ese cambio es lo que se tiene que determinar en el futuro.

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