
serie mortal [noche(s) de difuntos]:
Homenaje a John Arne Saeteroy (Jason)
2
saco el muerto
y lo meto en el coche
(es de noche)
saco el muerto
de un sitio bajo tierra
quiero el muerto
cerca
conmigo
estos días
muerte al centralismo: viva la periferia

Últimas novedades en géneros literarios (Autoficción)
Poema para ser leído y memorizado el día 29 de octubre: San Narciso, patrón de los ególatras y los egotistas
clique la imagen de sí mismo/a
y relájese
busque, después, otra imagen
si no está satisfecho
y decídase a tomarse a sí mismo/a
como interlocutor único
observe sus reacciones al contacto
consigo mismo/a
después, deslice su mano
y pruebe allí
abajo
y alivie la presión
(del pantalón en la entrepierna,
de la falda en el estómago,
de las mallas en el bajo vientre)
a continuación:
levántese
y mire alrededor de sí mismo/a
pellizque sus pezones
y confirme si se yerguen
o, en su defecto, pulse sus labios
(como si diera al play)
e introduzca un dedo
(en la boca – o más abajo)
eso es
siéntase a sí mismo/a
(es un momento)
ahora, mueva el ratón
y libere la presión interior
ésa que siente consigo mismo/a
(hágalo muy despacio:
tal vez esto sea más difícil
aunque tenga en cuenta que usted
– en estos momentos-
está solo, nadie mira:
usted está consigo mismo/a,
nadie más…)
a continuación
haga correr el ratón
y teclee sobre la colección
de fotografías
que ha recopilado en los últimos meses
(en esas instantáneas usted sonríe al objetivo)
según observa imágenes
(imágenes de usted
y en las que USTED
es el único y principal protagonista),
estudie ahora, analice o sopese
si su rostro presenta alteraciones
que puedan traducirse en cierto temblor genital
sí, ahora, tómese el pulso
(si tiene alguna mano libre)
hágalo
aunque, tal vez,
en estos momentos
ya no haya marcha atrás…
sí, mejor límpiese:
puede hacerlo
con este pañuelo de papel,
desechable
(como usted mismo/a)
hágalo…
si todavía
no perdió el conocimiento

8
Sí, San Luis Potosí. Orientaciones sobre cómo tomar peyote (Frecilio, el camarero, habla) en la terraza (primer piso) de un café. Voy buscando “El Recoveco” (le digo). Está cerrado. Dicen que está cerrado (Reformas para ofrecer un mejor servicio). Voy, finalmente, al Itecktursdio (Showroom+café). Allí pido indicaciones para encontrar un restaurante vegetariano. Un tipo que lee una revista (Wallpapers) me dice que vaya al Tropicana (C/ Iturbide: No es exactamente vegetariano, pero algo de ello). En el Itecktursdio hay dos chicas (Una con chaqueta blanca y mucho maquillaje, cara huesuda, pañuelo rojo al cuello que cuelga a los lados de su cuerpo, sobre los hombros, deportivas chic en plan diseño glamour, son blancas con dos líneas negras, me la pone dura; la otra no importa). Charlo con Jesús, el dueño del Itecktursdio. Habla de la fusión de ritos prehispánicos (Dios del Sol, Dios de la Lluvia) con la religión que trajeron los españoles. La Llorona=Virgen María (Pero diferente). La Llorona mataba a sus hijos al parirlos, los arrojaba a los ríos. Hasta que llegaban al mar. Ahora cuando se oye la corriente de los ríos es La Llorona que busca a sus hijos. Busca el perdón. Entonces: La Llorona fornicaba, tenía hijos, los abandonaba. Jesús dice que las iglesias de San Luis Potosí (sí) están comunicadas por pasillos subterráneos (Catacumbas del Potosí, San Luis Underground). Hablamos de Real de Catorce: del Cerro Sagrado. Todo cambió para Jesús. Allí. Pregunto a la chica del pañuelo rojo si ella es como La Llorona. Dice que peor, que es de la madre. “Los mexicanos lo celebramos todo. Si pasa una mosca y se para en la pared, eso, lo celebramos”. Jesús me enseña fotos de Balenciaga: Chica inerte que avanza por la pasarela. El tiempo se detiene en su cabeza (dentro). O le han dicho que piense y haga como si el tiempo se hubiera detenido en su cabeza (El satori en la pasarela de París). Miro las deportivas de la chica del pañuelo rojo. Dice: Friquiar. Jesús dice: Mañana por la mañana vas a estar cruda. Ella dice (todavía no sé su nombre): A mí la otra noche me vinieron los órganos encima. Pasa el rato, pasan los mezcales. Hablamos de santos. De exvotos. Después salgo a la calle (la chica del pañuelo rojo sale también) y me dirijo al hotel (nos dirigimos). Veo caras de santos. Los santos: Imágenes de los santos en las puertas de las carnicerías. Pienso en Cielo de la mano de la chica del pañuelo rojo. Avanzamos inertes sobre la pasarela que es la calle. Hacia el hotel. Friquiar. Un susurro en mi oído. Cielo. Espero que no haya diablos en mi habitación.
(Fragmento del relato "El movimiento es hacia delante")

Someone take these dreams away,
That point me to another day,
A duel of personalities,
That stretch all true realities
(“Dead souls”, Joy Division)
Ese estado en el que flotas como si fueras una medusa en medio del aire.
Ese estado en el que flotas como si fueras una persona en medio de una piscina.

Hombre cadáver en la pared
“En la pista de baile todo es feliz. En el púlpito del karaoke el tiempo se detiene” (Yazujiro Kawamura).
Escribo en paredes. Antes:
Limpio las paredes, busco el lugar
preciso
en las paredes.
Un espacio donde no haya agujero alguno.
Busco en esa superficie
el lenguaje preciso,
algún tipo de lenguaje:
comprensible o masticable,
que entre bien
(de y desde el altavoz,
hacia fuera,
para que me escuches,
para que lo sepas).
Dicen que escribo en paredes,
sobre paredes.
Es verdad:
no tengo otro lugar donde ir más que a las paredes,
contra las paredes…
(Solamente el recuerdo – eso me queda:
nada de espejismos
o besos).
Dicen que hablo de forma incomprensible
(y dicen, dicen, dicen – esas palabras me cansan…).
Creo que es mentira lo que dicen,
mentira,
una, dos,
una estrategia de estrellas que se deshacen,
polvo en tus manos,
me canso…
Escribo en las paredes
(parece que es verdad – o no).
Escribo en las paredes:
A, ante, bajo, cabe, con, contra,
de, desde, en…
Entonces, entonces todo está mal:
Hay gente con pelos en la boca que dice:
Entonces todo está mal, todo,
todo está mal…
Entonces…
Escribes sobre paredes, nadie las observa,
las paredes,
escribo ahí,
nadie las observa, pasan al lado (de la mano, con los ojos cerrados)
nadie las observa, nadie…
Repites la lista de preposiciones
(o continúas la enumeración):
En, entre
hacia, hasta…
Hacia la muerte, hasta el placer
Para, por…
Dicen que lo hago
(por algo, para alguien),
es algo incomprensible…
Según, si, so, sobre, tras…
Siguen diciendo
(no pueden callarse, no saben cómo…).
Yo, en cambio, escribo:
Los muertos sólo mueren cuando tú lo haces.
Yo escribo:
Los muertos,
en cambio,
no se mueren hasta que nosotros lo hacemos.
Hasta que lo hacemos:
Con ellos
Contra ellos
Por ellos
Donde ellos
Siempre ellos…
Ellos sí que se mueren
o lo están
(hace tiempo).
Ellos.
Sí.

INTRODUCCIÓN. Analizar, sopesar, tomar notas, subrayar, marcar páginas. Eso es. Pensar qué decir y cómo decirlo. Hacer la reseña (Por cierto: ¿qué se dice en una reseña?) Corregir (la reseña). Enviarla por correo electrónico. Eso. Pero, en realidad, una reseña no tiene como finalidad hablar del autor de la misma, ¿me equivoco? Es decir: Yo no estoy aquí para hablar de mí, sino para hablar de “Fun Home”, la última novela gráfica de Alison Bechdel. A eso vamos. ¿Y qué pasa con la novela gráfica (con esta novela gráfica)? Respuesta: La realidad física de un cómic nada tiene que ver con los libros comunes (aparte de leerse, se ve, se puede mirar). Es decir: una novela gráfica no tiene nada que ver con la literatura. Es otra cosa. Aunque aquí, en “Fun Home”, hay también mucha literatura, alusiones constantes a Proust, Joyce, Camus, Scott Fitzgerald. Sin olvidar la constante voz narrativa que sitúa en todo momento cada página como si fuera una voz en off. Así que, ¿por dónde empezar? He de confesar que me resulta difícil condensar en menos de 1300 palabras lo que este libro ha supuesto en mi experiencia como lector (ya sea de literatura o de tebeos). Pues eso, lo digo. Me resulta complicado hacerlo y solamente puedo pensar en una palabra, en un adjetivo: FANTÁSTICA.
Punto uno (FANTÁSTICA). Ésa es la palabra (y dejo de nombrarme ya). La palabra que define esta obra de Alison Bechdel. Un cómic que se lee con el placer con que solamente se leen las grandes obras. Observe sus viñetas y pase los dedos sobre ellas, sienta en la punta de sus falanges los colores blancos, sus tonos azul verdoso, colores que transmiten “una estética fría y distante”. Una estética que consigue comunicar “el clima glacial” de la familia de la protagonista. Un relato que se caracteriza por la “propensión compulsiva a la autobiografía”. Una experiencia iluminadora (o tal vez borrosa) sobre la niñez y la adolescencia. Sobre la familia. Sobre la figura del padre, sí, el padre, sobre todo el padre. Y todos los etcéteras que un padre pueda implicar.

Punto dos (EL PADRE). Aunque en un primer momento uno pueda pensar que estamos ante un relato absolutamente autobiográfico no se puede evitar pensar que es algo más que eso. Alison Bechdel habla de sí misma, pero también lo hace de su padre, un personaje que flota sobre toda la narración como una nube lo hace, como el colirrojo tizón sobre los tejados de la ciudad. Tal vez el colirrojo tizón sea uno de esos pájaros que más nos pasa desapercibidos y que, en cambio, siempre están a nuestro alrededor (No lo confundamos con un gorrión). No obstante, siempre está cerca de nosotros y come insectos, arañas y ciempiés (A veces bayas). Y, en cierto modo, el padre de la protagonista de “Fun Home” es como un colirrojo tizón. Es decir: Pasa desapercibido (quiere hacerlo). Pero dejemos las metáforas, las comparaciones. Bruce Allen Bechdel, el padre de la protagonista, es un genio de la apariencia, de la ocultación y el simulacro. Obsesionado por la decoración y la jardinería, se dedica a la enseñanza de inglés y literatura. Bruce es un hombre que – dentro de su matrimonio – ha creado un simulacro de hogar, un tipo que no tiene problemas en fotografiar desnudo a Roy, el canguro adolescente de sus hijos. Roy. A quien no se sabe si Bruce A. Bechdel ama más en cuerpo o alma (“Si alguna vez ha habido un marica mayor que mi padre, ése fue Marcel Proust”, dice la protagonista). Y, claro, Alison se queda estupefacta cuando, al confesar su lesbianismo a su madre, ella le comunica que su padre pierde la cabeza por los adolescentes. Sí, su madre que, al igual que Bruce, hace que vive en un hogar normal. Todos los que habitan la casa de los Bechdel hacen como que viven en un hogar ideal, casi modélico. Cosas de la vida. Un hogar que la protagonista no duda en comparar con el de la familia Adams (“la subversión irónica sobre la vida conformista de la clase media”).
Punto 3 (LA FAMILIA). Sin duda alguna, la familia Bechdel no es una familia normal. Aunque, más que familia, tal y como dice Alison respecto a la misma: “¿no sería más correcto describirla como una colonia ligeramente autista?”. Tal vez sea eso más adecuado ya que cada uno de los miembros de esta familia (aparentemente nuclear) procura salir adelante centrándose en sus obsesiones: la jardinería y la decoración (ya sabemos que eso es cosa del padre, pero no olvidemos a los jovencitos) o la interpretación dramática y el piano (la madre), los diarios (Alison) o el aeromodelismo y la guitarra (los hermanos de la protagonista). Igualmente no podemos dejar de lado la convivencia que con los cadáveres tienen los Bechdel. Sí, el padre heredó la funeraria del abuelo y se dedica (además de sus clases en el instituto) al embalsamamiento de los fallecidos. Los hijos pronto ven su primer cadáver y Alison afirma en relación con la primera vez que su padre le enseña un hombre muerto: “Me sentí como en un examen. Tal vez aquella era la misma forma con que su gélido padre le había mostrado a él su primer cadáver”

Punto 4 (LESBIANISMO). Hay quien (por ejemplo) dice: Kavafis o Fassbinder, y piensa en amor homosexual, sí, piensa en literatura o cine homosexual. Sólo en eso. Y nada tan peligroso como eso, nada tan sectario, tan excluyente. No pretendamos ver en esta obra un artefacto artístico de la cultura lesbiana. Al igual que los autores recién citados, no podemos contentarnos diciendo que “Fun Home” es una obra de temática homosexual, de descubrimiento lésbico. No es sólo eso (y que me perdonen los budas de la teoría queer) porque, si partimos de esa premisa, se cierra el círculo de posibles lectores para esta obra de Alison Bechdel, se terminan las verdaderas implicaciones de su lectura. Por favor, no caigamos en lugares comunes. No. “Fun Home” no es sólo un cómic queer. Es algo más. Es algo que nos habla del hombre, de la mujer. De lo que desean. De lo que no pasa. De lo que pasa por delante de nosotros.
Punto 5 (¿AUTOBIOGRAFÍA O AUTOFICCIÓN? – CONCLUSIÓN). Igual que hay literatura del yo, podemos decir que existe también un cómic-del-yo (¡!). Esto es lo que hace precisamente Alison Bechdel. Sí. Lo que hace todo artista es, en realidad, bucear en el terreno personal, en sí mismo. Aunque emplee máscaras (cosa que aquí no sucede – Alison Bechdel se desnuda en las viñetas, desnuda a su familia, a su madre y – fundamentalmente – a su padre). “Fun Home” es un ejercicio de sinceridad (y claridad) narrativa inédito, único. Entonces: ¿Hasta qué punto lo que nos cuenta Alison Bechdel es autobiográfico? ¿Estamos – más bien – ante un relato propio del moderno género de la autoficción? ¿Qué hay de cierto en todo lo que nos relata la autora? ¿Cuánto de manipulación hay? La respuesta podría ser (sencillamente): ¡ Y qué más da! Y ahora (aunque entre en contradicción con lo que dije al principio), hablemos de mí. Sí (igual que hace Alison Bechdel). Ahora me voy a poner a comer. Mi amigo J.C. acaba de preparar un rizotto con gambas. Que aproveche, que aproveche Alison Bechdel y el trazo nítido de su dibujo (y sus palabras). Penetre en el “último y frágil vínculo” de Alison y Bruce Bechdel.

sonrisas y
personajes con
máscara
se pasean por el
centro.
dicen que
han preparado
campos
de concentración
mientras esperamos
trenes en
Hauptbahnhof.
entonces:
1)acaricias mi cabello
2)te pones las gafas de sol
3)besas mi boca.
el mundo es algo que
siempre va hacia
atrás
y eso te hace
feliz.