
TERCER MANIFIESTO PERIFÉRICO (esto no es un poema)
Usted no tiene que hacer caso a estas palabras.
Observe los satélites artificiales que pasan sobre su cabeza,
salga al balcón, desnúdese.
Observe las líneas imaginarias que dibujan los satélites en la [oscuridad nocturna.
Observe.
Usted puede conectarse a internet y masturbarse si lo desea,
hacer clic. Pensar en el futuro, refrescar el tedio.
Observe pechos artificiales, nenúfares que crecen en la humedad [de una entrepierna.
Usted es libre de malinterpretar estas palabras.
Observe alrededor y formule una hipótesis, haga croquis, fotografíe [la realidad,
dibújele bigotes, subraye.
Usted debe tener en cuenta que esto no
es una advertencia.
Tampoco
un poema.
Otra cosa.
La intención de este texto no es dotarlo de ningún aliento poético: El cielo se descompone y usted no tiene la culpa de ello. Cae sobre su cabeza o se reblandece y tiene ese aspecto gelatinoso que produce angustia, vértigo.
Usted debe reconocer que esto no es ni siquiera un manual de [instrucciones
sobre cómo leer un texto
o acercarse a la realidad,
distanciarse de ella.
Un manual de instrucciones se olvida con facilidad.
Usted es un niño
y la amnesia es una bendición.
Póngase de rodillas y olvide.
Usted es devoto de cualquier absolución.
Póngase.
Sí.
De rodillas.
Usted busca bendiciones,
besos que no se atreve a solicitar.
Usted sabe que está aquí.
En este texto.
Dentro.
Sí, ahora.
Compare su peso con la densidad de estas palabras y,
otra vez,
ensaye una hipótesis.
Haga un boceto.
Usted es totalmente libre.
Sea consciente de ello
o póngase de rodillas.
Usted debe tener en cuenta que esto es un juego.
Sí.
Tal vez usted se haya olvidado de jugar.
Eso es algo que, en realidad,
no importa
en el desarrollo de este texto.
Si es así,
si usted no recuerda cómo se hace para jugar,
puede abandonar inmediatamente la lectura
de este texto.
Hágalo ahora, no se reprima.
Nadie mira.
No hay ningún tipo de compromiso.
Aquí no.
Usted debe tener en cuenta que cualquier artefacto literario
es un juego
(Se lo repito porque la repetición es hermana de la memoria. Escuche. O lea).
Usted debe saber que la emisión de mensajes
que desde aquí se propone
es un juego que pretende saturar el canal.
Colmarlo, rebosarlo, inundarlo.
Saturar el canal es sinónimo de sobredosis.
Todo lector, todo autor busca esa sensación.
Como ya se ha indicado antes, esto no es un poema
ni nada parecido.
Ahora preste atención: Un escritor que deletrea textos es un ingenuo. Imagina en sus palabras una fractura. De esto se deduce que todo escritor es un ser infantil. En consecuencia, toda afirmación artística se caracteriza por la ingenuidad. Por lo general, cualquier afirmación literaria tiene la intención de ser universalista. El universalismo es ingenuo.
Disimule o maquíllese. Usted busca leyes universales.
Usted, en realidad, es un conejo.
O un cerdo.
O un orangután
(Un conejo, un cerdo o un orangután son siempre seres ingenuos).
Como tal, debe comprender estas palabras desde esa ingenuidad.
Si no es así (se lo vuelvo a decir),
abandone la lectura de estas palabras.
Estas palabras no tienen haz y envés.
No son dobles.
Si acaso múltiples (Aunque parezca que son lo que son y pretendan decir lo que dicen).
Usted debe conocer que toda palabra es ambigua. Igual que cualquier proceso de decodificación y/o recepción. La ambigüedad es el estado natural de cualquier manifestación vital, de cualquier tipo de expresión, palabra, acto o voluntad.
Ahora, volvamos atrás.
Toda afirmación es ingenua.
Todo escritor.
(Esto no es un poema.)
Pretender hablar de la realidad o inventarla es, sencillamente, un [juego.
Esto.
Y un delirio.
Artefacto de la ingenuidad.
Las palabras describen trayectorias orbitales en torno a la realidad o la producción de realidad. ¿Observa usted esas líneas imaginarias que se dibujan en el cielo?
Obsérvelas.
La literatura es eso: Producción de realidad
(a partir de ésta).
Los satélites,
por su parte,
son palabras.
Usted debe saber que un autor es un satélite que toma fotografías y que, tal vez (probablemente, seguro), las photoshopea (es decir: las manipula).
Usted debe saber que el lector es,
también,
un individuo ingenuo que gravita alrededor del texto.
Usted gravita alrededor de este texto
(Si aún lo hace, se debe a que se dedica a jugar como un niño en la calle o como un adulto en la mesa de juego o de ping-pong).
Si algo de lo que aquí lee, no le concierne o no le gusta y le provoca sudor,
séquese
– a continuación –
las axilas
con una servilleta de papel
y estudie las manchas húmedas serigrafiadas
en su superficie.
Saque conclusiones del oráculo.
Ahora usted puede guardar silencio.
Decir nada.
Porque tanto usted como yo
(usted debe saberlo ya)
somos mudos
aunque movamos la boca.
Sigamos,
por tanto,
moviendo la boca:
Esa fantasía de comunicación que nos proporciona placer en la [entrepierna.
¿Siente usted esa vibración?
Ahora, recapitulemos:
¿Comprende usted este Tercer Manifiesto Periférico?
Si su respuesta es negativa,
le concederé un tiempo de reflexión.
Si su respuesta es afirmativa,
no confiaré en usted.
Ahora volvamos al principio:
Usted no tiene que hacer caso a estas palabras.
Observe los satélites artificiales que pasan sobre su cabeza,
salga al balcón,
juegue en el borde.

(Imágenes de Blu: http://www.blublu.org/)