viernes 26 de junio de 2009

autobús



miro los autobuses. Cuando miro los autobuses no siento nada.

cuando no siento nada 

miro hacia fuera.

entonces observo la publicidad en el lateral del autobús

fotos, frases en el lateral del autobús

entonces parpadeo y trago saliva:

 depende del objeto en que anhele convertirme

depende

 

dentro de los autobuses las personas parecen galletas

dentro de los autobuses que parecen cajas de galletas

las personas parecen eso

galletas


las personas 

en su interior

se colocan en casillas vacías

componen un damero:

surtido en caja de plástico

el crugigrama de aquello que pasa

entonces ocultan los espasmos o las risas histéricas

lo hacen bajo una piel que tan solo es camuflaje


la piel

que

es verdad

pero

blanca: 

inodora

pese al sudor

pero blanca


miro las personas dentro de los autobuses

repito estas palabras mentalmente

(miro las personas dentro de los autobuses:

miro galletas

no como galletas)

relleno con estas palabras los espacios en blanco

del crucigrama

las casillas vacías

engullo las casillas vacías

estas palabras en blanco

pese al sudor

 

dentro de mi cabeza sólo hay galletas

eso:

galletas

aunque yo no 

sea

el monstruo


acepto, acepto, acepto

acepto la boca en ese cuarto oscuro 

que huele a humo, cocaína quemada y desinfectante

o raticida bajo tierra

acepto pecho, acepto lengua, acepto sexo

todo eso que se forma con humo

y se disuelve al despertar después de fornicar


acepto la histeria, la deriva que me lleva a tu estómago

y esta ignorancia consciente

hacia la muerte

y el tedio

 

acepto todo eso que crece como hongos dentro del hígado

o mi forma de tropezar

acepto las estrategias que mi cerebro dicta para no saber encadenar palabras

acepto el odio que siento hacia esto que hay aquí dentro

estos cuartos de movimientos reducidos

 

jueves 25 de junio de 2009

estás muerto

el escritor es un ser humano que coge autobuses o toma trenes. sobre todo si no vive en la capital de la metrópoli. entonces el escritor toma trenes o buses para llegar al corazón de la metrópoli (sobre todo si vive en un paralelo o meridiano diferente al paralelo o meridiano donde se ubica la metrópoli).   en el caso de que viva en la capital de la metrópoli, coge el metro y paga un euro por desplazamiento. ese tipo de escritor lo hace desde que era niño. el que toma buses o  trenes porque no pagaba medio euro desde que era niño lo hace porque ha descubierto el placer del desplazamiento. el placer del desplazamiento es un espejismo.  aprende, ahora,  a hacerlo. a evitarlo. el escritor (aquel que se desplaza a la metrópoli o que, desde niño, vive en ella) busca en el zoológico animales. buscar animales en el zoológico es buscar metáforas. en las ciudades donde las distancias tienen nombres de estación el tiempo se calcula en metáforas. el habitante de esas ciudades desconoce que el tiempo se mide así. el escritor no. en el tren (o en el metro), donde los individuos que pretenden ser escritores hacen memoria del comportamiento del canguro o el rinoceronte,  hay pescadores que tienen bolsillos vacíos. los pescadores venden las páginas que imaginan esos individuos. las metáforas se venden bien. hay que pesarlas y buscarles recipiente. sobre todo se venden en ciudades con metro. si no te metes allí, no te subes a la pasarela. la pasarela es un barco de locos. en cambio, te digo,  hay personas que regalan metáforas hechas por ellos mismos. personas que prefieren arrojarse al tren ( a las vías) porque saben que sólo es inteligente quedarse escondido. sí. escóndete. sólo eso hará que tengas nombre. sólo tienes que subirte a un tren para que nadie sepa quién eres. no te subas. el tren es caja muerta. compórtate periféricamente.