viernes 16 de octubre de 2009

Un último y frágil vínculo (Sobre "Fun home" de Alison Bechdel)



INTRODUCCIÓN. Analizar, sopesar, tomar notas, subrayar, marcar páginas. Eso es. Pensar qué decir y cómo decirlo. Hacer la reseña (Por cierto: ¿qué se dice en una reseña?) Corregir (la reseña). Enviarla por correo electrónico. Eso. Pero, en realidad, una reseña no tiene como finalidad hablar del autor de la misma, ¿me equivoco? Es decir: Yo no estoy aquí para hablar de mí, sino para hablar de “Fun Home”, la última novela gráfica de Alison Bechdel. A eso vamos. ¿Y qué pasa con la novela gráfica (con esta novela gráfica)? Respuesta: La realidad física de un cómic nada tiene que ver con los libros comunes (aparte de leerse, se ve, se puede mirar). Es decir: una novela gráfica no tiene nada que ver con la literatura. Es otra cosa. Aunque aquí, en “Fun Home”, hay también mucha literatura, alusiones constantes a Proust, Joyce, Camus, Scott Fitzgerald. Sin olvidar la constante voz narrativa que sitúa en todo momento cada página como si fuera una voz en off. Así que, ¿por dónde empezar? He de confesar que me resulta difícil condensar en menos de 1300 palabras lo que este libro ha supuesto en mi experiencia como lector (ya sea de literatura o de tebeos). Pues eso, lo digo. Me resulta complicado hacerlo y solamente puedo pensar en una palabra, en un adjetivo: FANTÁSTICA.

Punto uno (FANTÁSTICA). Ésa es la palabra (y dejo de nombrarme ya). La palabra que define esta obra de Alison Bechdel. Un cómic que se lee con el placer con que solamente se leen las grandes obras. Observe sus viñetas y pase los dedos sobre ellas, sienta en la punta de sus falanges los colores blancos, sus tonos azul verdoso, colores que transmiten “una estética fría y distante”. Una estética que consigue comunicar “el clima glacial” de la familia de la protagonista. Un relato que se caracteriza por la “propensión compulsiva a la autobiografía”. Una experiencia iluminadora (o tal vez borrosa) sobre la niñez y la adolescencia. Sobre la familia. Sobre la figura del padre, sí, el padre, sobre todo el padre. Y todos los etcéteras que un padre pueda implicar.

Punto dos (EL PADRE). Aunque en un primer momento uno pueda pensar que estamos ante un relato absolutamente autobiográfico no se puede evitar pensar que es algo más que eso. Alison Bechdel habla de sí misma, pero también lo hace de su padre, un personaje que flota sobre toda la narración como una nube lo hace, como el colirrojo tizón sobre los tejados de la ciudad. Tal vez el colirrojo tizón sea uno de esos pájaros que más nos pasa desapercibidos y que, en cambio, siempre están a nuestro alrededor (No lo confundamos con un gorrión). No obstante, siempre está cerca de nosotros y come insectos, arañas y ciempiés (A veces bayas). Y, en cierto modo, el padre de la protagonista de “Fun Home” es como un colirrojo tizón. Es decir: Pasa desapercibido (quiere hacerlo). Pero dejemos las metáforas, las comparaciones. Bruce Allen Bechdel, el padre de la protagonista, es un genio de la apariencia, de la ocultación y el simulacro. Obsesionado por la decoración y la jardinería, se dedica a la enseñanza de inglés y literatura. Bruce es un hombre que – dentro de su matrimonio – ha creado un simulacro de hogar, un tipo que no tiene problemas en fotografiar desnudo a Roy, el canguro adolescente de sus hijos. Roy. A quien no se sabe si Bruce A. Bechdel ama más en cuerpo o alma (“Si alguna vez ha habido un marica mayor que mi padre, ése fue Marcel Proust”, dice la protagonista). Y, claro, Alison se queda estupefacta cuando, al confesar su lesbianismo a su madre, ella le comunica que su padre pierde la cabeza por los adolescentes. Sí, su madre que, al igual que Bruce, hace que vive en un hogar normal. Todos los que habitan la casa de los Bechdel hacen como que viven en un hogar ideal, casi modélico. Cosas de la vida. Un hogar que la protagonista no duda en comparar con el de la familia Adams (“la subversión irónica sobre la vida conformista de la clase media”).

 

Punto 3 (LA FAMILIA). Sin duda alguna, la familia Bechdel no es una familia normal. Aunque, más que familia, tal y como dice Alison respecto a la misma: “¿no sería más correcto describirla como una colonia ligeramente autista?”. Tal vez sea eso más adecuado ya que cada uno de los miembros de esta familia (aparentemente nuclear) procura salir adelante centrándose en sus obsesiones: la jardinería y la decoración (ya sabemos que eso es cosa del padre, pero no olvidemos a los jovencitos) o la interpretación dramática y el piano (la madre), los diarios (Alison) o el aeromodelismo y la guitarra (los hermanos de la protagonista). Igualmente no podemos dejar de lado la convivencia que con los cadáveres tienen los Bechdel. Sí, el padre heredó la funeraria del abuelo y se dedica (además de sus clases en el instituto) al embalsamamiento de los fallecidos. Los hijos pronto ven su primer cadáver y Alison afirma en relación con la primera vez que su padre le enseña un hombre muerto: “Me sentí como en un examen. Tal vez aquella era la misma forma con que su gélido padre le había mostrado a él su primer cadáver”

Punto 4 (LESBIANISMO). Hay quien (por ejemplo) dice: Kavafis o Fassbinder,  y piensa en amor homosexual, sí, piensa en literatura o cine homosexual. Sólo en eso. Y nada tan peligroso como eso, nada tan sectario, tan excluyente. No pretendamos ver en esta obra un artefacto artístico de la cultura lesbiana. Al igual que los autores recién citados, no podemos contentarnos diciendo que “Fun Home” es una obra de temática homosexual, de descubrimiento lésbico. No es sólo eso (y que me perdonen los budas de la teoría queer) porque, si partimos de esa premisa, se cierra el círculo de posibles lectores para esta obra de Alison Bechdel, se terminan las verdaderas implicaciones de su lectura. Por favor, no caigamos en lugares comunes. No. “Fun Home” no es sólo un cómic queer. Es algo más. Es algo que nos habla del hombre, de la mujer. De lo que desean. De lo que no pasa. De lo que pasa por delante de nosotros.

 

Punto 5 (¿AUTOBIOGRAFÍA O AUTOFICCIÓN? – CONCLUSIÓN). Igual que hay literatura del yo, podemos decir que existe también un cómic-del-yo (¡!). Esto es lo que hace precisamente Alison Bechdel. Sí. Lo que hace todo artista es, en realidad, bucear en el terreno personal, en sí mismo. Aunque emplee máscaras (cosa que aquí no sucede – Alison Bechdel se desnuda en las viñetas, desnuda a su familia, a su madre y – fundamentalmente – a su padre). “Fun Home” es un ejercicio de sinceridad (y claridad) narrativa inédito, único. Entonces: ¿Hasta qué punto lo que nos cuenta Alison Bechdel  es autobiográfico? ¿Estamos – más bien – ante un relato propio del moderno género de la autoficción? ¿Qué hay de cierto en todo lo que nos relata la autora? ¿Cuánto de manipulación hay? La respuesta podría ser (sencillamente): ¡ Y qué más da! Y ahora (aunque entre en contradicción con lo que dije al principio), hablemos de mí. Sí (igual que hace Alison Bechdel). Ahora me voy a poner a comer. Mi amigo J.C. acaba de preparar un rizotto con gambas. Que aproveche, que aproveche Alison Bechdel y el trazo nítido de su dibujo (y sus palabras). Penetre en el “último y frágil vínculo” de Alison y Bruce Bechdel.

 

1 comentarios:

Zamara dijo...

¿Una continuación? Quizá, quizá. Sería interesante. Pero eso lo dejo para después. Muchos saludos desde acá.
Z

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