viernes 10 de julio de 2009

Primer Manifiesto Periférico (versión fácil: léase como panfleto de usar y tirar)

“Hace calor en la periferia (en esta periferia).

Debe ser así.

Cuarenta grados.

O más.

Lo que haga falta”

(Yazujiro Kawamura).

 

* * *

 

La literatura periférica es un movimiento de ruptura. No es una tendencia que pueda suscribirse a un espacio geográfico sin más (o a múltiples periferias diseminadas en ese espacio). Aparte de su carácter territorial, la periferia es un estado, una actitud. Estado y actitud ante el hecho literario, ante cualquier otro tipo de manifestación de carácter artístico o cultural. La periferia se rebela frente al centralismo creativo, frente a la oligarquía mainstream de cualquier forma de arte. Dentro de la periferia, el escritor se caracteriza por compartir sus creaciones sin pensar en el beneficio económico. Su comportamiento es similar al de muchos músicos que permiten la descarga de sus canciones directamente desde la red. El escritor periférico debe abjurar de las grandes plataformas editoriales y reconocer que, aunque pueda ser publicado en alguna pequeña editorial, su trabajo bien puede estar disponible en la red para cualquier lector potencial o usuario de la web. La periferia rompe con el establishment que establece como paradigma del arte el intercambio monetario. La literatura periférica se declara enemiga de la literatura como producto de consumo. La literatura es para el periférico una forma de entretenimiento, aunque el entretenimiento pueda ser contemplar el interior miserable del ser humano o el comportamiento de los ratones en un laboratorio. Debemos recuperar la literatura como forma de placer y conocimiento y disponer nuestras capacidades contra la literatura como bien de cambio, intercambiable a través de las diferentes estrategias del mercado. La literatura debe dejar de ser un producto que se asemeje a un paquete de azúcar moreno, a un gramo de cocaína o un televisor. La literatura periférica persigue desterrar el interés crematístico a través de la creación literaria. Abajo los cánones de autores que piden sumas locas de dinero por recitar poemas ante dos marujas de sesenta años y dos estudiantes de humanidades. La literatura periférica ataca al circo de la industria cultural. El arte es dinero. O se ha convertido en dinero. Y debe acabarse. La literatura periférica denuncia a la literatura capitalista. La literatura capitalista es el Bruto de la cultura contemporánea (no nombremos a Judas en este caso si hemos leído a conciencia “Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia”). El mercado del arte extiende sus tentáculos a cualquier manifestación de la creación humana y la literatura no es una excepción. La cultura se ha convertido en mercancía y debemos atacar a todos los mercaderes. Atacarles con la palabra. La palabra sinónimo de literatura es bomba. 

7 comentarios:

jose dijo...

¿de verdad hace falta un manifiesto a estas alturas? los manifiestos son ego desatado, los escribe una persona (tú en este caso) intentando establecer el deber ser del arte y encima como un gesto de desprendimiento del que primero ha visto la luz. yo no creo en el arte con finalidad política, no creo en concepciones artísticas funcionalistas: arte es lo que constituya una ruptura en el discurso estético hegemónico tal ta tal. La lucha revolucionaria es la lucha revolucionaria, no debe subsumirse en la práctica artística, esta no necesita justificación. Un panfleto no es un poema. Ay, parece que estoy escribiendo esto desde Versalles.

periferia uber alles dijo...

los manifiestos no hacen falta desde luego (en los telediarios los tienes cada vez que empiezan). en algunos casos, los manifiestos sólo son un juego y , en consecuencia, no es necesario a estas alturas tomarse tampoco las cosas (todas las cosas) en serio.
todo es ponerse a jugar al parchís (porque no hace falta ver la luz).
y si escribes desde Versalles no pasa nada de nada.
Esto tampoco es un poema.

luna dijo...

Grande.
La periferia habito
gracias a los autobuses nocturnos sé que existo
en ella.
Gracias a las putas de los polígonos que custodian el barrio
cual guardianes.



(Qué genial Lionel Tran y su Terrenoire).



Lu.

jose dijo...

Lo de los telediarios ya no sé qué nombre ponerle; un manifiesto contra el periodismo, o contra este periodismo si es posible otro, sí que me lo tomaba en serio. Ahí sí cambio Versalles por la comuna de París. Ganas de polemizar a parte, estoy deacuerdo con todo lo que has escrito, aunque (y porque) sea algo mil veces repetido. Lo que creo es que hay cosas, las propositivas, que hay que hacer y no decir. No hay que decir que es necesario un arte que resista y niegue los canales distributivos que lo mercantilizan, que lo esterilizan y demás; hay que hacer ese arte, que ese arte sea lo que deba ser en tanto que arte y no como concreción de una concepción artística previa. Y estaría muy bien que escribas (esto es una invitación) algo sobre/contra el gesto antisistémico vacío, contra la doblez de la denuncia blanda, contra el arte que sólo es arte contestario, provocador, rupturista, etc., que sólo tiene ese valor teorético que no surge de la obra; en el que la obra no tiene más valor que venir a reafirmar la teoría. Teoría que se expone y estudia muy bien subvencionada.

periferia uber alles dijo...

JOSE, palabras perfectas. das en el clavo.

periferia uber alles dijo...

LUNA. ¿tienes habilitada la función para COMENTARTE?Para hoy sábado te recomiendo que compres una caja de SURTIDO CUÉTARA

luna dijo...

no, no me gustan los comentarios


soy mas de CHIQUILIN!

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