domingo 12 de julio de 2009

pequeña habitación blanca


observa a las personas que amas

presta atención a la combinación de zapatos

con falda o pantalón

a la presencia o ausencia de maquillaje y/o perfume

observa la minuciosidad (o falta de ésta)

en el planchado de sus prendas de vestir

después imagina a estas personas que amas

(y que, a veces, te cansan) dentro de una habitación

hazlo de forma individual

(que tu imaginación no haga grupos)

observa la habitación que es un cuadrado con lámpara

que pende del techo, en el centro,

justo en el centro

observa la disposición del cuerpo sobre las paredes blancas

(el suelo, también blanco,

hace del espacio un lugar

amorfo y eterno:

la eternidad es inhóspita

¿no lo sabías?)

ahora desviste automáticamente a estas personas

hazlo de uno en uno

(que sea, digo, de forma instantánea: como un truco de magia)

tal vez alguno se desmaye

ya sea por amor, miedo o calor

observa a esas personas sin ropa de forma individual

comprueba los pliegues de grasa si los hay

la respiración que infla pecho o barriga

la mayor o menor presencia de vello

diferencia colores de piel, imagina sabores

observa manos y dedos, el movimiento de manos y dedos

comprueba el estado de vibración de sus rostros

(que son rosas con miedo)

y procura detectar el ritmo respiratorio

si quieres, puedes ponerles una bolsa en la cabeza

(en el caso de que no te gusten las flores o el miedo)

si la bolsa es de plástico, mejor

si no quieres ponerles bolsa en la cabeza,

peor para ti: la experiencia es mejor con bolsa

(siempre lo es)

porque ni la belleza ni el terror molestan

y sobre todo ten en cuenta esto:

déjate llevar tan solo por una emoción, un tipo de emoción

ahora, cuando llegue a tres,

odia a estas personas

uno

dos

3

ahora

2 comentarios:

Stalker dijo...

periferia:

es un poema y una experiencia tremendos...

salud

periferia uber alles dijo...

Estimado Stalker,
Desconocía tu blog pero compruebo que leo a algunas de las personas que te siguen. Gracias por tus palabras. Después de comer, con más detenimiento, me dejaré caer por tus textos. Saludos

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